Cuento

El músico


Erase una vez, hace mucho tiempo, un pequeño músico llamado Alexander, el era poseedor de un gran talento y sus piezas eran un deleite para el sentido auditivo, sin embargo, en el pueblo donde vivía eso apenas era apoyado y usualmente discriminado; todos los chicos del pueblo se dedicaban a jugar deportes y actividades de riesgo y cuando se enteraron que Alexander no salía a jugar por practicar sus instrumentos, empezaron a molestarlo. La familia de Alexander no miraba como algo rentable el echo de que el fuera músico, solían dedicarse a actividades laboriosas, por lo que les parecía algo ridículo. Todo esto provocó que Alexander nunca se diera cuenta de el talento que poseía y poco a poco fue perdiendo el interés.

En una tarde, Alexander, como de costumbre; empezó a practicar sus piezas sin ánimos, tanto tiempo sin ver que su talento no le daba ni reconocimiento, practicaba por practicar. De casualidad, el rey junto a sus sirvientes estaban realizando una expedición en la zona y escuchó la hermosa canción de Alexander, quedó maravillado, pero no pudo encontrar de donde venía tal melodía. El rey ofreció una numerosa cantidad de dinero y un importante puesto como artista real a quien pudiera tocar la canción que escuchó, se apuntaron miles de artistas pero ninguno tocó lo que el rey deseaba. El anuncio llego al pueblo y la familia de Alexander estaba casi forzándolo a participar, luego de estar toda su vida escuchando malos comentarios el se sintió inútil para tal papel, así fue por un tiempo, hasta que el rey desesperado por encontrar al artista ofreció una breve descripción de la melodía tarareándola; esto otra vez paso por boca de todos y los artistas trataron de acomodarlo para agradar al rey, aún así, ningún artista agrado al rey. Alexander se enteró de el anuncio y por un momento dejo de pensar en todo el apoyo que nadie le otorgó, de los malos comentarios y de las malas sensaciones, en ese momento, se centró en lo que él pensaba acerca de él ya que escuchar que ofrecen mucho dinero por algo que él hizo, reconforta la autoestima.

Sin que nadie lo supiera, el se apuntó, el rey estaba muy aburrido de tener que escuchar los mismos artistas tratando de imitar la canción; hasta que su cara quedó perpleja cuando Alexander tocó la preciada melodía, habían encontrado al maravilloso artista. Desde ese día, además de apoyar a su familia con las ganancias obtenidas, empezó a aceptar únicamente los comentarios que venían de él mismo, no le prestaba atención ni a los de sus padres; desde ese día se dio cuenta de la persona que era.

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